20 octubre 2005

Malos Astros

Para inaugurar este blog, un genuino fruto del humo: un monólogo. Lo escribí a principios del pasado verano, así que tenedlo en cuenta para el contexto. De risa?

“Es probable que haya avaricia y extravagancia excesivas. De hecho, existe un aspecto maléfico que puede destruir lo realizado y conducir al fracaso”. No, no son declaraciones del Alcalde de Salamanca respecto a los catalanes, es el texto (íntegro, no hay resquicio alguno para la esperanza) del horóscopo del diario El Mundo de hoy, 26 de junio, para el signo Aries. El mío. Estupendo. Imagínense el dia que he tenido. Para qué les voy a contar. De hecho, mejor me voy a dormir, que acabe esto de una vez. Sí, el horóscopo de El Mundo, como el Mundo en sí, es diario. Ambos cambian cada día. En el caso de El Mundo –que es un periódico- es evidente, sólo hay que ver el DVD que lleva. El de hoy lleva uno sobre “El arte del hombre haciendo paellas”: domingo. Bueno, como les iba diciendo, -sí, renuncio a irme a dormir, quiero fracasar con las botas puestas- he tenido un dia malísimo. No es para menos, con semejantes augurios astrológicos. Ya de buena mañana, el camarero del bar donde he desayunado, me ha mirado con una mezcla de estar ofendido y de pandillero de esos latins de ahora mientras retiraba el plato de la cuenta. Y eso que le he dejado cuatro céntimos de propina. Cuatro, oiguea. Ni uno, ni dos, ni tres. Cuatro céntimos… SEIS PESETAS! Hay que ver como está el patio, … o la barra, o la bandeja..o lo que sea! Aunque eso no ha sido nada. A la hora de comer, que yo como, aunque es evidente que poco, más que nada para mantener este cuerpo serrano como el jamón (light, eso sí), bueno, pues a la hora de comer estaba yo en un restaurante al que me ha llevado mi cuñado Jaime, que no Marichalar, ojo, ehhh, no, no, que el príncipe es mucho Felipe ehhh, aunque a veces no le dejen hablar… mira, en eso nos parecemos, la única diferencia es que yo no estoy casado con el follonero. Bueno, que me pierdo. Ah, sí, pues eso, estaba yo en ese restaurante al que me había llevado mi cuñado que es más raro que la paz y el buen rollo en El Mundo…. Noooo, no, no, no, no el periódico, sino el Planeta…, no no no noooo, no el premio Planeta, la Tierra en que vivimos por Dios! Bueno, que el hombre es extraño, sí. Sin par. Raaaaro raaaro. Para empezar no trabaja. Bueno, el dice que sí, que su dedicación casi exclusiva a coleccionar fotos de su reloj de cuco marcando cada hora del día es un gran trabajo. Es raro, ya os lo decía yo (susurrando). Entre cuc-cuc, entre hora y hora se dedica a plantar y cuidar cientos de champiñones de esos que dicen que se comen crudos, se dice en inglés, ese que ya sabéis que lo speak de lujo, es …mayic, mm magic magic unsorm, magic mushrooms! Setas mágicas, vamos. Con lo poco que le gustan los champiñones a mi hermana, que antes de que se casara con este, este… ser, en casa de mis padres –ojo, que sólo vivo con ellos, ehh, que yo trabajo- estaban prohibidos, tanto que vamos, ni la champions podíamos ver. La cuestión es que a mi cuñaaaao, le entusiasman los restaurantes éstos… tan como él, no? Raros. Sí… ya sabéis que hay restaurantes regionales, -étnicos los llaman ahora, chst-, vegetarianos, chinos –no, estos no son étnicos, van aparte eh, en la sección de “restaurantes que salen como setas”, mira, igual las mayic mushrooms vienen de ahí, bueno, no creo, porque mi cuñao dice que estos restaurantes son para “horteras”, que “sólo hay que ver los calendarios ésos horripilantes que regalan, o los abanicos, qué depresivo”, dice. Qué depresivo. O sea, que a parte de todo lo que me ha jodido el horóscopo, hoy también descubro que por ahorrar unas pelas cuando he de llevar a cenar a los invitados que vienen fuera de Barcelona –los de aquí cenan en su casa, hombre!- pues resulta que soy un depresivo y un hortera. Hay que ver. Con lo a gusto que me avento yo con el abanico chino cuando se corta la electricidad y deja de funcionar mi aire acondicionado de miles de megawatios, ehhh… que guapo, tiene bomba de calor también, ehhh sí, no explota no, bueno, en invierno no, si la pones ahora igual explotas tu como un globo de aire caliente. Ya saben, este verano que los cortes de luz serán más frecuentes que los publicitarios en la tele (imagínense de las magnitudes que manejamos, por favor, eh, lo importante son las magnitudes, eh?) , pues con esos cortes debidos a que sois unos copiones y todos os habéis comprado un aire acondicionado como el mío, también con bomba de calor –insensatos!-, ya saben, no guarden el palmito chino, señoras, caballeros y niños, ni mucho menos lo tiren. Que lo van a menear este verano como si estuvieran bailando reaggetón, ahí, a todas horas. En fin, que se nos va el tema, siempre me pasa igual, me lío y acabo nudado. Sí, hecho un nudo, yo mismo, ahí, entero, que un día estaba en el puerto sentado mirando los barcos, qué bonitos son, con sus velas y sus cosas, cuando un hombre que llevaba una camiseta a rayas blancas y azules y fumaba en pipa, era marinero, me empezó a manosear, a sobar, sí, sí. “hay, usté perdone” y yo “oigae que hace, eh?!” “ que porque usted vaya vestido de marinerito no tiene derecho a meterme mano así hombre, usté que sabe si me gustan los hombres, o las mujeres, eh?”. “No, perdone, que le había confundido con el nudo de amarre de mi barquita de marinero”. “Mire, quiere pasar, se la enseño…” Al final resultó ser muy simpático, eh. Me invitó a comer y todo. Sólo tenía espinacas, pero bueno, así ya puedo comer sofritos y churrascos sin catar verde hasta el mes que viene. Hablando de comer, yo les estaba contando que mi cuñado me llevó a un restaurante raro, como él. Sólo les diré una cosa: no había pan. Ni siquiera el pan de gambas de los chinos, qué majos son que te ponen ahí ese pedazoooo… de… aperitivo. Sólo tenían cosas con nombre de dialecto de las remotas regiones internas de Mongolia, que aunque sea un país fronterizo con China, su comida no se parece en nada. Es muy rara. Incluso ví un plato cuyo contenido se movía. No en vano los chinos construyeron su gran muralla -sí señora, esa que se ve desde el espacio- para eso, para defenderse no de las invasiones mongolas en sí, sino de platos como ése. Oiga, que daba miedo. Mi cuñado tiene el VIP del restaurante, dice que por eso nos dieron mesa sin haber reservado, y tenía razón, estaba lleno aquello. Qué rara es la gente, verdad? La cuestión es que yo tenía poca hambre. Entre el disgusto del camarero del desayuno y el plato con contenido móvil de gran magnitud (recuerden la importancia de las magnitudes, eh), mi apetito andaba bajo, así que se me ocurrió pedirle al camarero, mongol, lo llamé, ehh, mongol! Claro, claro. Qué pasa, usted se ofende si se va al extranjero y le llaman español, eh? Bueno, usted igual no pero sé de algunos que … en fin. Total, que viene el camarero, muy profesional, eso hay que decirlo, eh, que me puso el vino en la copa y para ahorrarme el esfuerzo de levantarla lo cató él mismo… en fin, que viene, se me queda mirando, bueno, miraba la copa, que la agarré bien fuerte, hombreee, “luego le invito a un vinito hombre!, pero ahora dígame, … ¿No me podría hacer usté unos huevos fritos, ahí, con panceta… bueno, si no tienen panceta me puede poner chorizo o algo así de carne… pero de animal comestible, comestible de lo que comen los españoles, ya sabe? Se me quedó mirando y me dijo que lo único que tenía y que quizá me gustara era una hamburguesa del burriquín que le había comprado a su hijo para que se fuera adaptando a la cultura gastronómica española… Total, que el niño no comió ese día… Oiga, que no es culpa mía eh, es de mi cuñado!, que además, cuando estaba saboreando esa mega-king-woper-deluxe-turbo-gti va y me suelta mi cuñado, el marido de mi hermana, -cada vez que lo piensooo-, va y me dice que soy “muy extravagante”… Hay que jo…hay que jooo.. hay que fastidiarse, eh!!! Es más, ya en el café me dijo que tenía un aura un poco cargada de negatividad, que había alguna fuerza maléfica que me llevaba por el mal camino. En ese momento me acordé del horóscopo. El camarero de la mañana me acusó de avaro con su mirada, mi cuñado me llamó extravagante y afirmó categóricamente que una fuerza maligna me ronda, con tuna y todo ahí, para seducirme y llevarme hacia la destrucción de lo hecho hasta ahora y al fracaso. En ese momento me acordé también del abanico chino, porque se fue la luz en el restaurante y se apagó el aire acondicionado, y entonces le pregunté al camarero si tenía el periódico de hoy. Me trajo “El Correo de Ulan-Bator”. Qué no, de aquí, prensa nacional, de Essspaña. le dije. Y me trajo “La Razón”. He dicho prensa, le dije, para humor prefiero el Jueves. “Sólo se ríe una vez a la semana, señol?” me preguntó. Sí, le contesté, y sólo no soporto a los camareros listillos los domingos”, hombre. Al final ví que tenía El Mundo encima de la barra. Lo cogí, rápido a la página 74 y ahí estaba, al lado de un mapa de España con soles, muchos soles, ninguna nube oiga, vamos, y de las rayitas esas que son la lluvia, eh, lo saben eso no?, pues ni una, pa’ qué contar. Y las temperaturas, buf, altísimas, que la gente además se equivoca con los manuales de instrucciones –que hay que ver, que parece que los traduce del inglés Aznar- y le da a la bomba de calor. En fin, me fijé en los horóscopos y leí alguno más aparte del mío y todos, menos uno, que debía ser el del astrólogo, auguraban una jornada más aciaga que el que no quiere ver. A Acuario, por ejemplo, le decía textualmente – esto es real, oiga, lea usted el diario del domingo-, decía: “El destino se presenta favorable a la riqueza, pero esto no significa que haya felicidad y el conjunto de la vida es más bien triste o de difícil definición”. Este hombre de que va?.... Este señor quiso convertir el día 26 de junio en el peor día para toda la humanidad, menos para los elegidos Escorpio, los únicos de los que se podía deducir tras leer su predicción que iban a sobrevivir más de 24 horas. “Suele haber gran cantidad de porfía”, dice de Géminis. “Estamos en uno de los peores contactos planetarios que puedan darse para ti”, asusta a los Sagitario. De los Virgo dice que hoy será un día “con propensión a los hábitos solitarios”!! Por favor! No todos los virgo van a ser unos pajilleros! Al final, la conclusión a la que llegué es que este astrólogo, que no astrónomo, ojo, pues este astrólogo lo que pasa es que cuando iba a predecir el futuro de toda la humanidad, que para eso trabaja en el Mundo, hombre, pues estaba ahí, en su casa, luchando contra el astro Rey, no él, más quisiera, sino el sol, a base de aire acondicionado cuando le saltó la luz. Por quinta vez en el día. Tan mala leche se le puso que se dijo, pues hombre, si yo voy a sudar, que sude to Dios hoy hombre, aunque sea de pavor. Y fíjense ustedes, todo este drama mundial, toda esta congoja en el alma de los lectores de este periódico por no ser un poco más hortera y no haber guardado con orgullo el abanico del restaurante chino. Buenas noches!!
Pau Llop.

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