15 noviembre 2005

Franco: 30 años dando ardor de estómago a los gusanos


Chè, treinta años ya que el Tío Paco está enterrado en la lúgubre y -muy apropiadamente- tenebrosa gruta de el Valle de los Caídos. La verdad es que no me acuerdo de cuando murió, pues estiró la pata (el brazo lo llevaba "estirado" de fábrica) cuando faltaban seis años para que yo naciera y más de 12 para que yo entendiera un telediario.

La cuestión es que, pese a no haberle conocido, le guardo secreciones de bilis. Usted, señor facha, me dirá que eso no puede ser, que si no lo viví, no puedo criticarle. No sé, no conozco a nadie que padeciera a Hitler y
hoy en día no hace falta ni siquiera ser alemán para insultarle y cagar sobre su memoria. Además, sí, estoy influenciado por las truculentas historias que me cuentan mis padres y mis abuelos. Me encanta escucharlas.

Me hubiese gustado vivir su época, la de mis padres, o la de mis abuelos. En ambos casos, la de Franco. Incluso me hubiese gustado conocer al Caudillo. Ojalá lo hubiese conocido... no sé..., cuando hacía la mili... Seguramente, me recordaría a Aznar, o a Acebes, a una mezcla de los dos. La cuestión es que, si lo pudiera conocer, ya podría tener excusa no para hablar mal de él, sino para echarlo de comer a una jauría de lobos hambientos.

Feliz cumpleaños, Paco.

PD: Vaya tumba mas fea que tienes en el Valle, tanta obra faraónica para luego tener una mierda de losa de granito con tu nombre y un ramo de flores de plástico. Para eso, mejor no haber nacido.

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