12 marzo 2006

Mi (nefasta) experiencia con Amena


Una de las principales condiciones humanas es, sin duda, la gran capacidad para equivocarnos que tenemos. Podemos errar en muchas cosas, cada día, cada hora. Normalmente, se trata de pequeños fallos que podemos subsanar facilmente o que no tienen mayor importancia.
En este grupo, encontramos los típicos errores a la hora de elegir un regalo para un amigo, invitar a un restaurante argentino a tu cita, que es vegetariana, o echar gasoil al coche GTI de tu padre. Creer que pasarse a Amena desde cualquier otro operador es una buena idea es un descuido de este tipo. Es fácil de arreglar de la siguiente manera: no haciéndolo.
Sí ya lo has hecho, acabas de cometer un yerro de otro tipo, del grupo de las equivocaciones que se pagan, y no sólo con dinero, también con (mucho) tiempo, (mucha) paciencia y (buena parte de) tu salud mental. Yo lo cometí y ahora tengo menos dinero, menos reservas de paciencia y mi salud mental está peor.
Allá por diciembre vi una oferta irresistible:un Motorola V3 negro gratis por hacer una portabilidad a Amena. Aún así me lo pensé porque llevaba mucho tiempo con Vodafone, desde los tiempos de Airtel, y aunque tuve algún problemilla con ellos, mi percepción global de la compañía era bastante buena. Pero el V3 gratis pudo más y solicité la portabilidad a Amena en la tienda de esta compañía que ofertaba esa oportunidad, sita en C/ Pintor Gisbert, Alicante. Después de dar todos los datos, me llamaron diciéndome que:
- El ordenador no acepta el contrato
-¿Cómo?
-No, a veces ocurre. No sé por qué, pero no podemos hacerle cliente.
Ante eso, decidí averiguar el porqué, lógicamente. Después de decenas de llamadas a varios departamentos que se fueron pasando la patata caliente, una supuesta "jefa" de atención al cliente me dijo que Amena no estaba obligada a hacer cliente a todo el que lo solicitara, así que no había nada que hacer.
Ante esto, y siguiendo instrucciones de la tienda donde solicité la portabilidad, solicitamos la misma de mi número vodafone a la cuenta de mi novia, que tiene contrato con Amena, con la intención -asegurada por la dependienta como totalmente normal y factible- de que, una vez hecha la portabilidad a su nombre, podríamos cambiarlo al mío.
Se puede decir -es así- que tropecé dos veces con la misma piedra. En vez de hacer la portabilidad de mi número de Vodafone, me dieron el V3 con una línea nueva, que, desde entonces cobran todos los meses a mi novia (18 euros de consumo mínimo mensual), mientras yo uso el V3 con mi tarjeta Vodafone (al ser libre), mientras esperamos a que anulen la nueva línea (que jamás solicitamos) y hagan la portabilidad. En esta lamentable situación estamos ya más de tres meses y no hay visos de arreglo.
En Resumen:
-Tengo un V3 de Amena con una tarjetaVodafone
-Están cobrando a mi novia una línea nueva que jamás se solicitó
-No hay manera de que la anulen y hagan la portabilidad pedida
-En la tienda dicen que es culpa de los responsables, que trabajan fuera de la cara al público
-En la atención al cliente nos dicen que no, que eso es problema del punto de venta

Resultado: Los verdaderos responsables están detrás, bien resguardados: Las operadoras tienen las manos atadas, pero son las que se llevan la bronca del cliente insatisfecho. Igual que el punto de venta. Los culpables, a los que el cliente jamás tiene acceso, no se sabe quiénes son, están escudados detrás de este nombre: AMENA.

Un consejo: Si aún no eres de Amena, estás a tiempo de no serlo nunca. Por supuesto, supongo que habrá clientes satisfechos con la compañía (yo no conozco ninguno, pero bueno). No obstante, y ante mi experiencia, creo que es mi derecho como consumidor y mi obligación como ciudadano compartirla con los demás para ayudarles, en parte, a tomar decisiones que podrían llegar a perjudicarles.

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